Viaje Machu Picchu – El Juicio de Hirambingham

Mientras la expedición de Yale celebraba en Vitcos, el futuro de Bingham ( Machu Pichu Viajes)  en el campo de la exploración viajes  peruana empezó a desmoronarse. En 1912 había sido acusado de querer «monopolizar» la historia peruana, lo cual dio inicio a un nuevo debate entre peruanos respecto de la dirección que debía tomar la arqueología del país . En 1914, burlando la ley peruana, Viaje Machu Picchu .Bingham le había pagado a un anticuario para que le mandara objetos arqueológicos de Viaje Machu Picchu  de contrabando; al mismo tiempo, su vanguardia sacaba objetos peruanos escondidos en su equipaje. Este año, Bingham Machu Picchu Viaje  había establecido su instituto semipermanente en Ollantaytambo cusco Machu Picchu Viajes para empezar de nuevo. Pese a ello, durante sus exploraciones de Viajes Machu Picchu , todas sus transgresiones, reales o imaginadas, y todas las dudas peruanas, legítimas o no, regresaron para atormentarlo . Llegaron al Cusco rumores de que yale estaba impidiendo el acceso de peruanos a su instituto en Ollantaytambo Machu Picchu Viajes y de que abusaban de los trabajadores indígenas. Residentes del Cusco Viaje Machu picchu Viajes enviaron telegramas consternados al  residente y al gobierno en Lima. Insinuaban que yale estaba excavando, que había encontrado ídolos de oro y plata, y que cientos los habían sacado de contrabando del valle, y de ahí a Estados Unidos. Una reunión pública en torno al tema se vio abrumada de «acusaciones afiebradas» . El Ministro de Justicia y Educación le ordenó al prefecto del Cusco que paralizara el trabajo de Bingham (Machu Picchu Viaje) , pero este estaba en el campo y no pudo ser contactado. El principal periódico del país, El Comercio, dio la estocada final: «Se corre el peligro de que las antigüedades peruanas que aún encierra nuestro suelo vayan desapareciendo poco a poco, para ir a enriquecer las colecciones de los museos europeos y norteamericanos, hasta que el Perú Machu Picchu Viajes  se convierta en el único país civilizado del mundo en el que no haya antigüedades peruanas» . Luis Valcárcel decidió investigar la veracidad de los rumores. Había fundado el Instituto Histórico del Cusco en 1913 precisamente con ese propósito: proteger los monumentos  de Mchu Picchu Viaje de la región de las excavaciones ilícitas y del  contrabando. El ser director del Instituto le había dado influencia en la creciente comunidad arqueológica del Perú Machu Picchu Viaje . Pese a que Valcárcel le había concedido a Bingham (Machu Picchu Viajes)  la membresía honoraria a su sociedad tan solo dos meses atrás, también editaba el sol, que había publicado muchas de las acusaciones contra la expedición. Le tenía simpatía a Bingham  (Machu Picchu Viajes  ) Valcárcel no se hacía problemas con reconocerlo como el «descubridor» de Machu Picchu Viajes y parecía tener dudas respecto de los primeros rumores . Sin embargo, también era un hombre joven, serio y tan ambicioso como Bingham ( Machu Picchu  Viajes)  Si Yale estaba excavando, la ley peruana indicaba que debía ser supervisado. Si su Instituto Histórico investigaba, quizá podría trabajar con Bingham (Machu Picchu Viajes ) , actuando como árbitro entre la prestigiosa institución norteamericana y los campesinos del Cusco machu Picchu Viajes , y separando los rumores de la verdad. Partió el 10 de junio con tres miembros del Instituto todos mayores que él, entre los cuales estaban un sacerdote jesuita y el doctor Angel Vega Enríquez, el muy respetado defensor de los derechos indígenas, quien insinuaba que era descendiente de la nobleza incaica Machu Picchu  . En los  Viaje Machu Picchu  como los pueblos de Urubamba y Ollantaytambo Cusco Machu Viajes , las denuncias se volvían cada vez más sensacionales: la expedición de Machu Picchu habría contrabandeado doscientos cajones llenos de túnicas con soles dorados Viaje  Machu Picchu, aros de oro, cántaros de oro y momias llenas de oro. Pero también había algo de verdad aunque la expedición Machu Picchu Viajes  le pagaba a sus trabajadores salarios relativamente altos, sus escoltas militares presionaban a los indios para que intercambiaran objetos arqueológicos Machu Picchu  por cuentas, espejos y pitos. Tal como Bingham (Machu Picchu Viajes ) descubrió antes que ellos, Valcárcel y sus colegas se percataron de por qué la venta forzada de objetos podría perturbar a los lugareños. Una noche, Valcárcel le pidió a un agricultor indígena que le contara lo que pudiera sobre los incas. «Sí pues, señor», respondió el indio, «son nuestros antepasados». Procedió entonces a contar la historia de los últimos incas del Cusco en Viaje Machu Picchu , de cómo habían huido a través del Urubamba por las cimas de las montañas Grandes de Machu Picchu Viajes , convirtiendo las piedras en panes a medida que avanzaban. Y hacia dónde se dirigían preguntó Valcárcel. «Hacia adentro señor, hacia la selva», respondió el indio. Una tradición oral, quizá, que narraba la huida de Manco Inca a Vilcabamba . Los indios también le dijeron a Valcárcel lo que creían que Yale estaba haciendo con las momias . las estaban reviviendo para apoyar un ataque al Perú Machu Picchu Viajes por parte de Chile, su viejo rival . Durante la década de 1910, los intelectuales y campesinos de los Andes meridionales se estaban volviendo cada vez más orgullosos los incas del Viaje Machu Picchu , y se movilizaban y rebelaban en torno a su memoria. La idea de que los norteamericanos estarían resucitando a sus ancestros incaicos para que actuaran como enemigos del pueblo peruano era, por tanto, particularmente escabrosa . Desde el punto de vista de los antiguos súbditos de Manco que habían sido obligados a trabajar para los norteamericanos y quizá recordaban al niño que había muerto mientras trabajaba para la expedición Bingham (Machu Picchu Viajes) y sus hombres habían completado su transformación. Se cumplía lo que un escritor norteamericano posterior dijo sin ironía intencional: Bingham (Machu Picchu Viajes) y sus seguidores parecían ahora «conquistadores sin espadas . Valcárcel no sabía qué creer. Al comienzo había rechazado los rumores de descubrimientos de oro que rodeaban a casi cualquier excavación. Pero el lunes 14 de junio llegó a Patallacta, las ruinas de las cuales Ellwood . Erdis había extraído 200 cráneos y por lo menos media docena de momias. Valcárcel quedó escandalizado: parecía que Yale había estado excavando en gran escala y sin autorización, lo cual violaba la ley. Los rústicos pozos de exploración cavados Machu Picchu Viajes por Erdis le parecieron «innumerables» hoyos a Valcárcel, además de que estaban pobremente rellenados y desestabilizaban los muros del sitio. Las piedras ya se habían empezado a caer de aquellos edificios que habían despejado de maleza y lianas. Más parecía una brutal búsqueda de tesoro que una excavación meticulosa. «Han hecho excavaciones en Patallacta como para no dejar un solo tiesto», escribió iracundo en su pequeño diario amarillo. Más de 200 excavaciones» . Valcárcel y Yale tenían la misma noción de valor  todo era precioso, hasta el hueso más humilde, y Yale no había dejado nada para la siguiente generación de académicos. Y si las historias de las excavaciones de yale habían resultado verdaderas, ¿qué sería del contrabando? ¿Qué más habría hecho Yale . Bingham ( Machu Picchu Viajes) y Hardy regresaron a «Yanquihausi» el 15 de junio. Antes de que se acomodaran del todo, un soldado del Cusco llegó para anunciarles que la comisión de Valcárcel había denunciado a Yale ante la Corte Superior del Perú Machu Viaje , acusándolos de haber violado los decretos que prohibían las excavaciones sin autorización y la exportación de objetos de cualquier tipo. Las entradas correspondientes a ese día en el diario de Bingham (Mchu Picchu Viajes) fueron lacónicas, pero es fácil imaginar su reacción ante la noticia. A diferencia de Estados Unidos, cuyo sistema legal se basa en las tradiciones inglesas del derecho consuetudinario, la ley peruana se basa en las tradiciones civiles del código napoleónico. Bajo el sistema peruano, un caso podía abrirse con una acusación. La acusación lleva a una investigación por parte de un fiscal. La persona bajo sospecha tiene una gran libertad en su defensa, pero el proceso puede proseguir sin mediar un juicio concluyente, tiempo durante el cual crímenes de los cuales no se sospechaba inicialmente podrían salir a la luz. Por ende, Bingham (Machu Picchu Viajes)  debe haberse sentido muy preocupado al enterarse de que . Yale había sido acusado de contrabandear objetos de oro de Patallacta y Machu Picchu Viajes Camino Inca . Al consultar con Erdis, descubrió que Yale efectivamente había estado excavando sin permiso: en 1914 Erdis había visitado todas las agencias gubernamentales excepto aquella cuya aprobación necesitaba: el Ministerio de Justicia y Educación. Por tanto, quizá hayamos estado efectivamente violando la ley al excavar camino  inca Machu Picchu Viajes  , y las cosas se podrían poner color de hormiga si así lo desearan», se lamentó Hardy . No era momento de atribuir responsabilidades. Bingham ( Machu Picchu Viaje) Camino Inca se negó a mostrarle los cajones de la expedición o viaje  al soldado y envió una apresurada nota al prefecto en el Cusco, desmintiendo los rumores. Convocó entonces a la expedición  o Viaje para discutir «planes de guerra». Cuando Bingham Machu Picchu Viajes  se enteró de que la comisión de Valcárcel seguía en Ollantaytambo Camino Inca , mandó un soldado a buscarlo  en una conversación cordial pero tensa, intentó dar explicaciones. Bingham Machu Pícchu Viaje  admitió que habían excavado, mas no en Machu Picchu Viajes   Camino Inca  Ollantaytambo. No habían encontrado nada de oro, tan solo un tupu de plata, dijo, y señaló que no habían exportado nada. La comisión de Valcárcel partió amistosamente, pero a la mañana siguiente Bingham  (Machu Picchu Viajes ) se enteró de que aquella había encontrado cuatro cajones llenos de objetos que habían sido encargados a un agricultor de la zona camino inca , los cuales fueron confiscados como «evidencia». Bingham  (Viaje Machu Picchu )  montó en cólera. Como escribió, en todos sus años como explorador camino inca , ningún latinoamericano había tocado «sus» colecciones sin su permiso. Partió para el Cusco inmediatamente, sin poder disfrutar de la vista del Valle Sagrado mientras se alejaba, dejándola atrás entre las nubes de una temporada seca inusitadamente lluviosa. Mientras cabalgaba, quizá intentaba evitar pensar en qué podría pasar si el Instituto Histórico ampliaba sus investigaciones y descubría en el Viaje Machu Picchu  los objetos que Alvistur y Erdis habían exportado el año anterior. «La vida: algunas la llaman suerte», escribió en la tapa de su cuaderno, como una oración . La lluvia golpeaba las ventanas del hotel Central en Cusco. Dentro, Bingham ( Viaje Machu Picchu ) revisaba los titulares recientes, preocupado por la gravedad de la situación. El Sol alegaba que el Instituto Histórico había «demostrado» la veracidad de las acusaciones contra .Yale los rumores en el Cusco eran peores: en  Viaje Machu Picchu, Yale supuestamente habría utilizado una pala mecánica usada en las obras estadounidenses del Canal de Panamá para extraer oro inca avaluado en entre quinientos mil y cinco millones de dólares, el cual después habría sido contrabandeado por Bolivia en más de quinientos cajones . En público, Bingham ( Viaje Machu Picchu ) decía que las acusaciones eran una cacería de brujas y que buscaban desprestigiar al gobierno conservador en Lima. Declaró que el objetivo de la expedición Viaje Machu Picchu  era puramente científico; que Yale y National Geographic habían gastado mucho más de lo que podrían recuperar traficando antigüedades; que sus artículos sobre Machu Picchu Viajes habían hecho famoso al Perú Machu Picchu Viajes en 400 000 hogares estadounidenses . Sus aliados en Lima siguieron su ejemplo, defendiendo la causa del progreso científico. Pero, sugiriendo que el gobierno del Perú (Machu Picchu Viajes  ) no apoyaba a yale tanto como decía Bingham (Machu Picchu Viajes ), el presidente de la inglesa Peruvian Machu Picchu Viajes Corporation sintió la necesidad de decirle a los funcionarios de Lima «en el inglés más sencillo posible, que lo que había ocurrido era una desgracia para cualquier país que se pretendiera civilizado, y que si no querían aparecer ante el mundo como unos salvajes», deberían nombrar a un monitor que absuelva a Yale de las acusaciones y que permita que la expedición (Machu Picchu Viajes) siguiera trabajando Machu Chupicchu  Viajes   Perú no era una posesión colonial, sin embargo, y era difícil intimidar a su gobierno. Los rumores incluso llegaron a Víteos, donde Erdis estaba terminando sus excavaciones (Machu Picchu Viajes ). Había «mucha animadversión contra » entre los peruanos indígenas que vivían a la sombra del palacio de Manco; hasta los amigos de la expedición (machu Picchu Viajes ) creían que esta estaba «sacando tesoros, pero que era demasiado astuta como para dejarse atrapar» . Los campesinos indios del Viaje  Machu Picchu Perú se estaban movilizando contra los terratenientes intrusos que intentaban arrebatarles sus tierras; la resistencia a Bingham (Viaje Machu Picchu ) podría haber sido parte de la furia que iba en aumento. Valcárcel refutó la acusación de que Yale había excavado en Machu Picchu  Viajes – Camino Inca ese año, pero se reafirmó en que habían excavado en otras partes sin permiso ni supervisión . Todo el trabajo que había hecho hasta ese momento estaba siendo sometido a prueba: se harían responsables él y sus compatriotas de sus monumentos de( Machu Picchu Viajes)  históricos y lograrían impedir que los extranjeros excaven sin supervisión bajo la presunción de que las élites de Lima se harían de la vista gorda .Respetaba a Bingham (Viaje Machu Picchu), pero también creía que este estaba usando sus descubrimientos como un cheque en blanco para encubrir sus errores, tanto mayores como menores. Como residente del Cusco Machu Picchu Viajes , como crítico de la influencia norteamericana en Lima y el Perú Machu Picchu Viajes  ruina de Machu Picchu Viaje y como un académico preocupado que creía que Yale había faltado a la confianza del Perú  (Viaje Machu Picchu ), se interpondría en el camino de Yale. Bingham  (Viaje Machu Picchu )se fue percatando de la seriedad de la situación. Hasta que se abrieran los cajones de la expedición ruina machu picchu  y se nombrara un supervisor, era «un semi-prisionero en el Cusco camino inca », imposibilitado de explorar o de limpiar su nombre . Se sentía furioso, nervioso y moralmente superior a sus acusadores. Aunque él mismo fuera inocente de cualquier transgresión, la expedición Machu Picchu Viajes sí había esquivado e incluso quebrado la ley peruana. Habían excavado sin permiso, y si los peruanos descubrían evidencia de su colección secreta del año anterior, sus expediciones podrían acabar para siempre. Bingham (Viaje Machu Picchu ) podría ser expulsado del Perú Viaje Machu Picchu o podrían pasarle cosas aún peores. Inmerso en esta especie de limbo, quizá recordó su década como explorador. Había seguido los pasos de Simón Bolívar, cruzado dos veces los Andes de peru Machu Picchu Viajes y cabalgado en la última montura de Butch y Sundance. Había descubierto Machu Picchu Viaje , sobre la que había llegado a creer que era la cuna y el sepulcro del más grande imperio indígena de América Viaje Machu Picchu . Sin embargo, a pesar de todos estos logros, si se sabía en Estados Unidos que era visto en el Perú (Machu Picchu Viajes ) como un contrabandista, su reputación se vería arruinada. La controversia de 1912 en torno al «monopolio» de Yale ya le había hecho bastante mella, y esta vez no había un gran descubrimiento que pudiera distraer a sus detractores: el camino inca a Machu Picchu Viaje no era suficiente, ni había realmente demostrado que Machu Picchu Viaje  era Vilcabamba la Vieja. Empezó «a sufrir de una considerable cantidad de depresión mental», le escribió a un colega. Pasó días en cama, con retortijos de angustia . Después de dos semanas de agonía para Bingham (Machu Picchu Viajes) , el prefecto del Cusco anunció en los periódicos de la ciudad que habría una audiencia el Io de julio. En parte pesquisa, en parte teatro, el prefecto y el fiscal oirían las acusaciones de Valcárcel, la defensa de Bingham (Viaje Machu Picchu ), y abrirían los cajones de la expedición para determinar la verdad hasta donde fuera posible. No era un juicio como en Estados Unidos, pero era lo más cercano que la expedición podría obtener. Específicamente, determinaría si Yale había violado las órdenes ejecutivas referidas a las excavacionescamino inca Machu Picchu Viajes  y que prohibían la exportación. Pero en el fondo había preguntas que iban más allá de la ley .Había actuado Yale de buena o mala fe .Había abierto una ventana a la historia inca o la había ocultado tras puertas cerradas  .  El día de la pesquisa, justo antes de las tres de la tarde, Bingham (Viaje Machu Picchu )y Hardy salieron del Hotel Central en sus mejores trajes. Agacharon las cabezas para protegerse del fío y pasaron frente a la casa del gran cronista Inca Garcilaso de la Vega sin prestarle atención alguna. Se quitaron los sombreros y entraron a la prefectura y su porche decorado con arcos. Los cajones de madera yacían en el pórtico interno, con los participantes de la pesquisa parados alrededor de ellos. Además de Bingham (Viaje Machu Picchu ), Hardy y el prefecto, estaban presentes Valcárcel, «el Inca» Vega Enríquez, el rector norteamericano de la Universidad del Cusco, Albert Giesecke, el alcalde del Cusco y el fiscal, quien no era otro que Pancorbo, el cruel terrateniente y cauchero que no pudo impedir que Bingham (Viaje Machu Picchu )viera Espíritu Pampa y a sus residentes indígenas. Apenas llegaron los reporteros se dio inicio a la función. El prefecto dio la señal, y dos soldados armados de destornilladores abrieron el primer cajón. Por un momento todos aguantaron la respiración, y un soldado empezó a sacar el papel de embalaje, revelando un cargamento de fragmentos de cerámica. Valcárcel dio «una exclamación de alegría» y se abalanzó sobre el cajón, extrayendo un tiesto para mostrárselo al público. Era la prueba de que yale había estado excavando sin permiso del gobierno . Pero esto no causó mayor impresión en las autoridades peruanas. Se habían criado creyendo que «tesoro» significaba más que tiestos: oro y plata o, por lo menos, ceramios enteros. Bingham (Viaje Machu Picchu ) debía estar loco si creía que podría ganar dinero con objetos como estos. Bingham ( Viaje Machu Picchu ) intervino, y señaló que cada tiesto estaba numerado y se tomó el trabajo de explicar el método científico que se aplicaría a su estudio. Pancorbo distraídamente dio la señal para que se abriera el siguiente cajón. Con un poco menos de expectativas, los soldados abrieron un segundo cajón, revelando una colección de huesos: «Una bastante pobre, por lo demás», se mofó Hardy. Los periodistas perdieron interés. Aunque resultaba claro que Yale estaba excavando, ellos también creían que tesoro contrabandeado era sinónimo de oro y plata. El Perú Machu Picchu Viajes estaba en una crisis financiera y el descontento político cundía; quizá había mejores cosas a las cuales dedicar el tiempo que andar vigilando a un explorador extranjero. «El tercer acto, como en todo buen melodrama, produjo el clímax», escribió Hardy. El tercer cajón llevaba el rótulo «especiales». Después de que los soldados lo destaparan, Bingham (Viaje Machu Picchu ) metió la mano y con un ligero efecto sacó el embalaje para revelar una solitaria olla completa, una herramienta de bronce y un alfiler de hueso. Valcárcel enfatizó su importancia histórica, «pero se frustró cuando el director apeló al jurado, el cual acordó por unanimidad en la primera votación que la olla no valdría ni cincuenta céntimos en el Cusco», celebró Hardy. Valcárcel hizo su mejor esfuerzo, levantando los objetos para enfatizar su gran valor ante sus compatriotas, pero tuvo poco éxito. Estaba hablando como académico idealista y ferviente, pero Bingham (Machu Picchu Viajes ) se dirigía a los egos de hombres «civilizados» como Pancorbo, quienes se ganaban la vida con el esfuerzo de la mano de obra indígena y que creían que sus tiestos y huesos carecían de valor. Todos enfilaron al salón del prefecto, donde Bingham ( Machu Picchu Viajes )  dio su alegato final. Había mucho más en juego que cuando debatió en el equipo de Yale como estudiante de pregrado. La culpabilidad y las dudas se habían despejado. Dio un resumen de toda su carrera como explorador. Hizo referencia a su experiencia en Venezuela cuando fue acusado de espionaje y declaró que los peruanos también parecían ser incapaces de creer que alguien gastaría dinero en la exploración sin buscar réditos financieros. Los abrumó con sus afiliaciones, desde la American Historical .Association hasta la Royal Geographic Society de Londres. ¿Acaso podría un hombre como él súbitamente convertirse en un «criminal comerciante de tesoros incaicos»? Había excavado sin permiso ese año, era verdad, pero había tenido la intención de dejar todo en el país. Si el Perú Viaje  quería que pusiera fin a su trabajo, lo haría. «Les puedo asegurar que nunca más serán perturbados por mí o por cualquiera de mis cajones» . En su interior, Hardy vitoreaba. Le tocaba a Valcárcel. Le mortificó ver a los peruanos asentir durante el discurso de Bingham (Viaje Machu Picchu ). Frente a las pruebas de que había violado la prohibición de excavar, se dejaron llevar por la retórica de Bingham (Viaje Machu Picchu )y la aseveración falsa de que la expedición de Yale ya no estaba interesada en construir un museo. Valcárcel alguna vez había celebrado los esfuerzos de la expedición de Yale. Ahora estaba perturbado por la facilidad con que Bingham (Machu Picchu Viajes) se había defendido aludiendo a su generosidad estadounidense y acusando al peruano de oportunismo. Su Instituto Histórico tan solo estaba intentando hacer que Bingham cumpla la ley peruana. Señaló que Yale hasta entonces no había cumplido el acuerdo de 1912 respecto de los objetos de Machu Picchu Viajes Camino Inca . ¿Por qué estaba la expedición to Machu Picchu Viajes de vuelta en el Cusco investigando más cuando Bingham (Machu Picchu Viajes ) todavía no había publicado una crónica académica del primer sitio? Era una crítica aguda pero, según Hardy, Valcárcel se fue agitando y emocionando, y su discurso concluyó sin pena ni gloria. Tomó asiento, exhausto. Los espectadores estaban irritados, preparándose para partir, cuando de una esquina del cuarto «se oyó una voz que parecía provenir del mítico túnel que une a .Sacsahuaman con la orden de Santo Domingo  era Daniel Alomía Robles, el paladín de la música incaica. Trastornó a los reunidos al revelar el motivo tras la investigación. Esta se había iniciado con el arqueólogo Julio C. Tello, que había dejado el Museo Nacional del Perú aquel año después de haber mortificado a los intelectuales blancos de la capital en una serie de debates en torno a la naturaleza de la historia peruana . En febrero, Tello recibió la carta de Eliram Bingham (Machu Picchu Viaje ) que anunciaba el nuevo instituto arqueológico semipermanente de Yale, «donde estudiantes peruanos y extranjeros siempre serán bienvenidos» . Inspirado por este mensaje o quizá simplemente por curiosidad, Tello intentó visitar el instituto en Ollantaytambo. Pero al llegar, el expedicionario que ahí estuvo -probablemente Hardy no le permitió entrar, quizá dudando que alguien con un tono de piel tan oscuro como el de Tello pudiera ser arqueólogo. De cualquier forma, la expedición de Yale estaba excluyendo a los peruanos de su trabajo. Cuando Alomía Robles se enteró de la historia, así como de los rumores sobre las excavaciones y el contrabando que circulaban los indios alrededor de Ollantaytambo Machu Picchu Viaje  Camino Inca , exhortó a que el gobierno tomara cartas en el asunto. Alomía Robles había querido ser el monitor de la expedición Machu Picchu viaje , pero también sentía que estaba haciendo cumplir la ley peruana. Hubo un incómodo silencio. Los peruanos solo podían demostrar que la expedición había excavado sin autorización; no podían demostrar que Bingham (Viaje Machu Picchu Viajes ) y su gente hubieran encontrado oro y plata, comprado colecciones peruanas o que las hubieran sacado de contrabando del país. Más bien, lo que había llevado a la expedición Viaje Machu Picchu  a esta crisis era mucho más simbólico: la exclusión probablemente racista de Tello, la figura que representaba el futuro de la arqueología andina local. La caída libre de Bingham (Viaje Machu Picchu ) fue consecuencia tanto de prejuicios como de reglas incumplidas. La investigación había acabado, pero sin llegar a un fallo. Bingham (Viaje Machu Picchu ) no fue absuelto de los cargos ni se emitió juicio alguno. El fiscal Pancorbo explicó que ya que el Instituto Histórico de Valcárcel había iniciado un proceso legal que efectivamente había demostrado que Yale había excavado sin licencia «la justicia tendría que seguir su curso regular» y la investigación proseguiría. El gobierno todavía tendría que nombrar a un monitor que supervisaría las excavaciones de la expedición Machu Picchu Viajes e investigaría las acusaciones de contrabando en la frontera sur del Perú. Todos salieron al frío anochecer del Cusco. Para levantarle el ánimo a Bingham (Viaje Machu Picchu ), Hardy lo llevó al cine. Incluso eso fue un fracaso, pues entre el público había muchos alemanes que celebraban las victorias de su país en Europa. Los estadounidenses regresaron silenciosamente a su hotel y se fueron a dormir. Bingham  (Viaje Machu Picchu )cabalgó de vuelta a Ollantaytambo  Camino Inca y paralizó la excavación. Estaba tan desalentado que limitó sus celebraciones del día siguiente, el 4 de julio, la fiesta de Independencia de los EEUU, a izar su bandera y jugar cartas, un pasatiempo que había evitado en todas sus expediciones hasta entonces, hasta la medianoche. Al día siguiente intentó zafarse de la melancolía haciendo una nueva expedición para realizar una última visita o viaje  a Machu Picchu Viajes – Camino Inca . Con el cuello de la camisa levantado para protegerse de una lluvia fuera de temporada, observó las ruinas, que eran casi invisibles debido a las lianas que ahora parecían ahogar también sus sueños. Pensaba que no regresaría, y se preguntaba si esto era lo más lejos que iba a llegar en su búsqueda de resolver los misterios de vírgenes, sacerdotes, conquistadores e imperios que había sido su obsesión durante los últimos seis años. Las excavaciones nunca fueron retomadas. Aunque el Instituto Histórico nombró a Valcárcel y Vega Enríquez, «el Inca», como monitores, el prefecto del Cusco nunca les pagó, y sin paga se rehusaron a trabajar, con lo cual efectivamente jaquearon las exploraciones de Yale. Exasperado, Bingham (Viaje Machu Picchu ) – Cusco y se despidió. En su última noche en la ciudad, vio una puesta en escena de Ollantay, una obra teatral quechua sobre un general Inca que se enamoró de la hija del Inca Pachacútec. Los actores usaban machetes hechos en Estados Unidos y tocados que más parecían sioux que inca, pero estas pequeñas ironías no impidieron a Bingham (Viaje Machu Picchu ) archivar el programa, un suvenir del espectáculo en el que se había convertido su vida. Antes de partir del país, sin embargo, tuvo la oportunidad de reírse de sus acusadores. Bingham (Viaje Machu Picchu ), Hardy y unos cuantos otros miembros de la expedición Machu Picchu  Viajes se marcharon del Cusco, pero no de los Andes. Pasaron una semana viajando al sur a Bolivia, y en el lago Titicaca descubrieron que Valcárcel y Vega Enríquez los habían seguido para investigar las acusaciones de contrabando. El dúo no había podido demostrar nada, y Valcárcel parecía lamentar el tono que habían tomado las acusaciones . Pero cuando intentaron sumarse a los expedicionarios en un tour en bote por la Isla del Sol, que estaba cubierta de ruinas incaicas, el capitán los desembarcó junto con el resto de peruanos. «Se les veía avergonzados a ambos», escribió a casa triunfalmente el cirujano de la expedición (Machu Picchu Viajes). Valcárcel y Vega Enríquez vieron a los estadounidenses zarpar a disfrutar del pasado incaico en formas que a ellos les eran negadas. Bingham (Viaje Machu Picchu ) tomó el tren a Moliendo y de ahí un buque a Lima, donde pasó una semana negociando su partida. Ya que la expedición seguía estando bajo investigación del gobierno peruano, era una situación demasiado delicada para el consulado estadounidense, que todavía sufría de las consecuencias de haber ayudado a Bingham (Viaje Machu Picchu ) en la búsqueda de derechos exclusivos en la arqueología peruana en 1912. Para asegurar su salida, el explorador hubo de buscar ayuda entre sus amigos de la comunidad empresarial británica. No se iría con las manos vacías, sin embargo. Una ironía de la mala fama que se hizo Bingham (Viaje Machu Picchu ) aquel año fue que anticuarios de todo el país le habían estado escribiendo para manifestarle su solidaridad… y ofrecerle sus colecciones . Los peruanos claramente tenían diferentes pareceres respecto de estas nuevas prohibiciones a las excavaciones y exportaciones. Bingham (Viaje Machu Picchu) prefirió no contestar las cartas, pero una vez en Lima se sintió tan mortificado por el tratamiento recibido que decidió olvidarse de las precauciones y se reunió con un coleccionista que quería venderle una colección de ceramios Nazca. «Resultaron ser cosas muy buenas», escribió Hardy, siempre el fiel amanuense de Bingham (Viaje Machu Picchu ), «y el director acordó comprarlo si el vendedor lo podía sacar sin problemas, y el tipo, de nombre Ribeyro, garantizó que ya que su hermano trabajaba en aduanas no habría dificultad alguna» . Dado que el nombre de Bingham Machu Picchu Viajes estaba bajo sospecha, Ribeyro se los envió a un ficticio « Simmons», en Nueva York. «Me parece una cosa extraña la que hago», Bingham ( Viaje Machu Picchu ) le escribió después a un consignatario, aparentemente con poca o ninguna sensación de culpa, una vez que las piezas hubieron llegado a Nueva York, «consignarle los bienes a un personaje ficticio como . Simmons, pero supongo que lo consideraron necesario bajo las circunstancias. La pregunta es, ¿cómo se supone que la Universidad de Yale deba posesionarse del envío, cuando ha sido consignado a J. P. Simmons?» El consignatario accedería, y los objetos fueron enviados por tren a New Haven. Bingham  (Machu Picchu Viajes) había gastado veinticinco mil dólares (por lo menos 480 000 actuales) en objetos para el museo de Yale que el Perú jamás podría documentar. Este sería su legado secreto, que persistiría mucho después de su muerte . El 19 de agosto de 1915, Bingham (Machu Picchu viajes)  y Hardy se abocaron a pasar la expedición por la aduana. Hardy estaba nervioso: «el superintendente me dio escalofríos cuando se preguntó si realmente debería revisarlo todo para ver si llevábamos antigüedades», escribió . El buque partió de las aguas peruanas aquella noche. El diario de Hardy no revela si Bingham ( Machu Picchu Viajes ) dio una última mirada atrás ( Machu Picchu Viajes ) .

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