Viaje Machu Picchu – la Tentación – 17

La decisión de Bingham (Viaje Machu Picchu ) de pagar por objetos de contrabando fue el resultado de su desesperación, las oportunidades que se le presentaron y su creciente desdén por la ley peruana, sentimiento que compartía con el anticuario cuzqueño que le ofreció la colección: Tomás Alvistur. Bingham (Viaje Machu Picchu )   y Alvistur se habían conocido en julio de 1912, poco después del triunfal retorno del primero al Cusco. Alvistur era un dandy diletante que, al igual que Bingham (Viaje Machu Picchu ) , se había casado con una mujer de una familia adinerada en 1911 Bingham se había alojado en la hacienda Huadquiña, propiedad de la suegra de Alvistur, Carmen Vargas de Romainville y había usado esos recursos para financiar su fascinación por los incas. En vez de explorar Machu Picchu Viajes , Alvistur había armado una «muy fina» colección de unos 366 objetos precolombinos. Algunos habían sido extraídos de tumbas o ruinas incaicas; los demás los había comprado de indios o vendedores en la ciudad. Tenía un gusto exquisito. Bingham (Viaje Machu Picchu ) había visitado su museo en 1912 y había quedado impresionado por cuatro enormes vasijas incaicas que llegaban casi hasta su cintura, un cáliz ceremonial de piedra de color verde negruzco de 38 centímetros de alto, una alpaca de piedra marrón clara de 20 centímetros, un ave de piedra color marrón cálido y con pálidos aros concéntricos tan abstractamente vivaz que parecía temblar en la mano. Tenía incluso una jarra particularmente hermosa proveniente de  Viaje Machu Picchu: medía 21,5 centímetros, su asa y borde eran color rojo, y en su parte delantera llevaba extraños diseños de enrejados, diagonales y círculos negros y rojos, todo sobre un fondo amarillo rojizo. Alvistur aparentemente se los había comprado en el Cusco a Agustín Lizárraga, el «otro» descubridor de Machu Picchu Viajes , antes de que este muriera. La controversia en torno a la concesión de Yale, sin embargo, había puesto sobre el tapete el tema de la excavación sin licencia de monumentos y la venta de objetos. En febrero de 1913 la asociación de estudiantes de la Universidad del Cusco denunció el saqueo de la fortaleza de Sacsayhuamán . Aquel abril, el diario más importante del Perú arremetió contra un inglés que estaba en Londres subastando una colección de 750 objetos que había extraído de tumbas en el norte del Perú ; y en noviembre de 1913, Luis Valcárcel fundó el Instituto Histórico del Cusco para monitorear los monumentos y objetos arqueológicos de la región. En este nuevo clima, personas como Alvistur, que se consideraban a sí mismos inofensivos anticuarios, fueron ubicados como contrabandistas en potencia. Alvistur se sintió perseguido. Dijo que el gobierno estaba amenazando con confiscar su colección, pero también vio una oportunidad cuando se prohíbe la exportación de objetos, sus precios suben. Mientras que el Cusco y el Perú (Machu Picchu Viajes)  entraban en una recesión, Alvistur vio una forma de financiar el suntuoso estilo de vida al que se había acostumbrado: le vendería su colección a Hiram Bingham  (Viaje Machu Picchu ) . Sus ofertas empezaron en 1913, pero fue recién en marzo de 1914 que Alvistur dio con un precio a partir del cual Bingham (Viaje Machu Picchu ) podría negociar: la colección de 366 antigüedades incaicas por £2200, o poco más de US$240 000 actuales. Alvistur argüía que el precio era una ganga, ya que los objetos incaicos en todo el Perú ( Machu Pichu Viaje ) estaban desapareciendo y que la colección duplicaría su valor rápidamente. También dejó en claro lo que se necesitaría para poder embarcar los objetos en una nave que los llevaría a Estados Unidos. Le tendría que ofrecer a los funcionarios de aduanas «una fuerte suma a fin de que la dejen pasar, pues que como Ud. sabe está prohibida la exportación de objetos antiguos En otras palabras, para poder enviar la colección de contrabando a Bingham (Machu Picchu Viajes) en New Haven, tendría que sobornar a los funcionarios peruanos. Bingham (Viaje Machu Picchu )  recibió la carta de Alvistur el 3 de abril de 1913, la abrió y desdobló sobre su escritorio. Por un lado, llegaba en un momento inoportuno. No le había sido fácil regresar al Perú. Si los intelectuales peruanos se enteraban de que había comprado objetos de contrabando, malograría sus planes para siempre. Su esposa estaba esperando su sétimo hijo un varón más y seguir contando con la increíblemente buena suerte que venían teniendo en la vida podría resultar peligroso. Pero era tentador. El Perú (Machu Picchu Viajes) todavía podría pedirle a Yale que devolviera la colección de Machu Picchu . Los objetos de Alvistur eran como un as bajo la manga: una colección de antigüedades de origen incierto al cual el Perú jamás podría hacer inventario y, por ende, tampoco pedir de regreso. Y con la lógica que ha apaciguado la conciencia de los coleccionistas a lo largo de los años, Bingham (Viaje Machu Picchu )   genuinamente creía que Yale era un lugar más seguro para los objetos que el Perú. Podría haber creído que el mismo hecho de que Alvistur se ofreciera a contrabandear los objetos sugería que el Perú  (Machu Picchu Viajes) era incapaz de prevenir el contrabando. Y si ese era el caso, entonces Bingham (Viaje Machu Picchu ) quizá creyó que pagarle a Alvistur para que enviara de contrabando su colección a Yale era una oportunidad o incluso un llamado supremo para darle un buen hogar a la colección. Podemos deducir su actitud frente a la legalidad de ello en base al año anterior, cuando le escribió unos consejos al Ministro en el Perú  (Machu Picchu Viajes) sobre cómo podría Ales Hrdlicka exportar sus objetos: «Legalmente, no creo que el Director de Gobierno tenga autoridad para ordenarle al departamento de aduanas que le permita al doctor Hrdlicka llevarse los huesos que recolecte, pero si el tema es manejado con discreción, presumo que saldrá todo bien Sería un crimen, por tanto, solo si se enteraba el Ministerio de Justicia y Educación. Hiram Bingham (Viaje Machu Picchu )  hizo una contraoferta de £ 1,500, más de US$ 160 000 actuales. «Estoy consciente de que el material vale más que esto, y desearía poderte pagar más», se disculpó Bingham (Viaje Machu Picchu )  , «pero esto es todo lo que estoy en posibilidad de ofrecerte» . Al día siguiente, el 4 de abril, Bingham escribió, y después reescribió, su carta al director de la Biblioteca Nacional del Perú (Machu Picchu Viajes) , omitiendo la parte en la que decía que a Yale no le interesaba construirse un gran museo. Para fines de mayo el acuerdo estuvo concluido. Alvistur aceptó la oferta de Bingham (Viaje Machu Picchu ) , empacó la colección en siete grandes cajones, y pagó por su flete a bordo del vapor Chimú irónicamente, el nombre de una cultura precolombina peruana con destino a Nueva York A mediados de setiembre, la New England Navigation Company le notificó a Bingham que había recibido «7 cajones de artículos incaicos (antigüedades)», en consignación para la universidad de Yale . Las cuatro grandes jarras incaicas llegaron poco después. La totalidad del desembolso que hizo Bingham (Viaje Machu Picchu ) por la colección de Alvistur provino de los considerables fondos de su familia, pero poco después los incluyó en la colección de Machu Picchu . Cuando Bingham (Viaje Machu Picchu )   hubo desembalado y admirado los objetos que eran más finos que lo que había encontrado en Machu Picchu Viajes ,  agradeció al agente de transporte por su ayuda en hacer de Yale «un lugar eficiente donde aprender sobre el Perú antiguo y moderno» mi énfasis . Siempre y cuando nadie en Perú se enterara, todo estaría bien. Mientras Bingham (Machu Picchu Viajes)  regateaba, la vanguardia de su expedición también navegaba por aguas movidas. Habían partido el 18 de abril de 1914, con Ellwood C. Erdis a la cabeza el ingeniero de bigotes que había excavado Machu Picchu Viajes  con tanto éxito en 1912 y ocultado sus objetos más finos de las autoridades. Un entusiasmado Bingham (Viaje Machu Picchu )   decía que Erdis era «un diamante en bruto salido del Viejo Oeste», suficientemente fuerte como para tomar las riendas en una época difícil en las relaciones entre Estados Unidos y Latinoamérica . La revolución mexicana se estaba expandiendo, y el hemisferio se preocupaba de cómo reaccionaría Estados Unidos ante la lucha entre la élite y el campesinado de su país vecino. En efecto, el 21 de abril, mientras Erdis viajaba por el Caribe, 41 buques estadounidenses bombardearon el puerto mexicano de Veracruz y empezaron una ocupación de seis meses. Casi estalló una guerra abierta entre Estados Unidos y México, y esta situación causó severo daño a la reputación de Estados Unidos en la región. Cuando Erdis llegó a una Lima cubierta de neblina el 3 de mayo, descubrió que realmente era «el peor momento posible para haber venido» . El sentimiento anti estadounidense era fuerte, y el representante diplomático de Estados Unidos estaba desmoralizado. Dudaba que Erdis pudiera obtener la carta usual del gobierno en que se ordenaba a los funcionarios locales ayudar a los estadounidenses, además del permiso para importar el equipamiento de la expedición. Erdis la obtuvo en una semana. Su éxito se debió a dos factores, ambos dispuestos por Bingham (Viaje Machu Picchu ) . Primero, presentó a la expedición como principalmente geográfica y no arqueológica; no habría excavación a gran escala este año. Segundo, trajo una ofrenda de paz . Poco después de su llegada, Erdis se dirigió al Museo .Nacional del Perú y buscó al director de arqueología y antropología. Podría haber estado esperando encontrarse con el amigo de Bingham en el Instituto Histórico de Lima, pero más bien se encontró con un antropólogo de piel oscura, cabello negro peinado para atrás y lentes de búho. Era el mismísimo Julio C. Tello, el académico indígena peruano que le había mandado a Hiram Bingham el artículo de Carlos Romero sobre Choqquequirao (Viaje Machu Picchu )  y Víteos cuatro años atrás. Tello había avanzado mucho desde que Bingham (Viaje Machu Picchu )  rechazó incluirlo en su primera expedición. Después de obtener su maestría en antropología en Harvard probablemente el primer peruano en hacerlo había explorado (Machu Picchu Viajes)  las increíbles colecciones peruanas de Europa. Le resultó sorprendente cuánto había partido de su país en el último medio siglo. Tello regresó al Perú en 1913. Fue el momento más oportuno. El país seguía irritado por la concesión de Yale, y el gobierno le dio la dirección del nuevo museo arqueológico del país. Era, quizá, la primera vez en la historia peruana que a un peruano indígena, no a un europeo, se le encargaba coleccionar y reconstruir el pasado nacional. Tello le dio a su administración un filo político. Esperaba que el museo ayudara a luchar contra el tráfico ilícito de antigüedades, y se «unió» a la expedición de recolección de cráneos peruanos antiguos organizada por la Smithsonian y liderada por Ales Hrdlicka, el «zar de los cráneos» que argüía que los americanos indígenas tenían una breve historia en el hemisferio. Para sorpresa de pocos, no se llevaron bien . Hrdlicka concluyó que Tello era un «peruano para los peruanos». En 1915 le advertiría a Bingham (Viaje Machu Picchu )  que no dejara que nombraran a Tello como «acompañante» de la expedición . En 1914, sin embargo, Bingham  (Viaje Machu Picchu ) sabía poco de las simpatías de Tello, y su agente, Erdis, procedió en la misión de paz. Después de darse la mano con curiosidad mutua, Erdis le entregó la ofrenda que Bingham (Viaje Machu Picchu ) le había encargado: una «caja de objetos de Machu Picchu», a los cuales Erdis se refería en otros pasajes de su diario como «bronces. Apreciando el gesto, Tello ofreció ayudarle a obtener permiso para que el equipamiento de Yale pasara por aduanas . Para Yale, devolver algunos de los bronces de Machu Picchu Viaje Machu Picchu  podría haber sido un gesto de reconciliación, y posiblemente un intento de prevenir que surgieran sucesivos llamados por el retorno de los objetos de Machu Picchu Viajes. Para Tello, sin embargo, el paquete de bronces sugería que Yale reconocía el reclamo peruano sobre su pasado material. El hecho solo podría haber aumentado sus expectativas de que se podía confiar en Yale y de que el resto de los objetos de Machu Picchu regresaría poco después. Erdis y el resto de la vanguardia llegaron al Cusco el 19 de mayo llevando un «arsenal de aparatos modernos . Después de ahuyentar a los niños callejeros que querían cargar el equipaje desde la estación del tren, los estadounidenses colapsaron agotados sobre sus camas en el hotel Central, sufriendo los efectos de la altura. Los siguientes días fueron dedicados a reuniones con el rector y profesores de la Universidad del Cusco, editores de periódicos locales, el prefecto y el alcalde, y todos se mostraron entusiastas con los supuestos planes geográficos de la expedición. Mientras los topógrafos siguieron con su «reconocimiento» de los picos de 6100 metros en los alrededores del Cusco (Machu Picchu Viajes) ,  Erdis buscó pistas para Bingham (Viaje Machu Picchu ) . Contaba con la ayuda del joven egresado de Yale, Osgood Hardy, cuya misión era aprender quechua para poder interpretar el maremágnum de nombres y tradiciones indígenas que sobrevivían en el paisaje. Era intensamente leal a Bingham (Machu Picchu Viajes) , y su lema bien podría haber sido «Por Dios, por la patria y por Yale». Durante el viaje Machu picchu se había fastidiado con los pasajeros que le habían dicho que la ocupación estadounidense de Veracruz significaba que Estados Unidos «iba a apoderarse de México. Juntos, él y Erdis acopiaron narraciones sobre ruinas y caminos en los alrededores de Machu Picchu Viaje , piedras de oro sólido, túneles que cruzaban bajo ríos y otros rumores diversos. Ningún relato era demasiado escabroso: historias de ciudades incaicas Machu Picchu , tales como «un lago con una isla en el centro, que había tenido un palacio Inca, que los indios nunca visitaban por temor»; momias con aretes de esmeraldas centelleantes; y cuevas emparedadas llenas de docenas de esqueletos en posición fetal. Mientras visitaban los sitios de la región, sin embargo, la vanguardia se sintió obligada a obedecer otra de las disposiciones menos públicas de Bingham (Machu Picchu Viajes)  : recolectar y comprar cuantos objetos humanos y culturales pudieran. La expedición las estudiaría después en el Cusco. La vanguardia había comprado unos cuantos objetos una olla cerámica rota «con cara torcida, y un mono en la parte de atrás» y encontrado algunas tumbas, incluyendo una madre y niño momificados. Pero a mediados de julio hicieron un descubrimiento más espectacular que cualquiera que hubieran hecho en Machu Picchu Viaje . Ricardo Charaja, el arriero peruano en quien más confianza depositaban, se encontró con una curiosa colección de objetos dispersados en un pequeño cerro bajo un glaciar a 4750 metros: una porra de madera, un pequeño cráneo de animal, un bote de madera tallado y un «sol» de plata roto. Charaja llamó al resto de la expedición a Machu Picchu Viaje , y juntos encontraron aún más piezas del sol de plata, un sol de bronce, un cuchillo de bronce de hoja grande, un alfiler de mantón de bronce, siete discos de bronce, un peto de bronce «con hoyos alrededor del borde y una cara hecha de huecos en el centro», y finalmente, un «círculo de oro, marcado y perforado» de dos centímetros, la única pieza de oro que encontró la expedición Bingham (Viaje Machu Picchu )   se alegró mucho al enterarse . Qué significaba la colección? El nombre quechua del sitio daba una pista: Inca Churisca, o en español, Inca congelado. Bingham (Viaje Machu Picchu ) después especuló que la ubicación del descubrimiento al filo del glaciar parecía «indicar que algún Inca había sido enterrado o se había perdido en el hielo», después de lo cual se había desbarrancado cuesta abajo Esta suposición se ha ido reforzando con el paso del tiempo. En la década de 1990, el arqueólogo de altura Johan Reinhard y su colaborador peruano Miguel Zárate hicieron una emocionante serie de descubrimientos en los picos de los más altos glaciares del Perú (Machu Picchu Viajes) : súbditos incaicos sacrificados a la montaña, envueltos de sus mejores galas y ofrendas. Su pista fue, al igual que el descubrimiento de Charaja en 1914, un bulto de momia que se había desprendido de un glaciar. Era un «descubrimiento maravilloso», pero uno que, al igual que sucedió con los objetos especiales encontrados en Machu Picchu, Erdis mantuvo oculto de los funcionarios y académicos peruanos. Ya que lo último que la expedición quería era un monitor peruano, el oro y la plata fueron mantenidos en secreto. Con el fin de la temporada cada vez más cerca, sin embargo, persistía la pregunta: ¿qué hacer con los objetos? Erdis temía que el gobierno peruano confiscaría la colección si se enteraban de ella. Por la misma razón, Erdis no la podía mandar de vuelta a Yale por vías oficiales. Permanecieron en cajas en un almacén en el Cusco hasta setiembre, cuando el cirujano de la expedición, el doctor Edwin Meserve, adelantó su retorno a Estados Unidos. La expedición se había enterado del asesinato del archiduque Francisco Fernando y del inicio de la Primera Guerra Mundial; Meserve partió para enrolarse con los británicos. Bingham (Viaje Machu Picchu )  estaba furioso el doctor estaba faltando a su contrato pero Erdis vio una oportunidad. Le dio a Meserve los objetos en «17 sobres y paquetes» para que los llevara donde Bingham (Viaje Machu Picchu ) en su baúl personal . Bingham (Viaje Machu Picchu )  se había vuelto amigo del director de aduanas en Moliendo incluso le envió ejemplares de su famoso artículo en National Geographic así que era improbable que revisaran el equipaje de Meserve . Al desafiar la prohibición de exportación, la expedición de Yale, así como Alvistur, estaba ahora cometiendo el delito del contrabando en una escala pequeña, pero contrabando al fin. Erdis repetiría el truco en noviembre, cuando envió de vuelta a Yale al topógrafo de la expedición con dos cráneos y medio más un ídolo de cerámica roto en un «buen baúl de acero» . Aun así, al mandar los objetos de contrabando a New Haven, la expedición los estaba poniendo en riesgo. A mediados de octubre, Meserve le escribió a Bingham (Viaje Machu Picchu )  informándole que todo lo que estaba en su equipaje, incluyendo «lo que el señor Erdis me había dado, consistente de varios de los mejores descubrimientos de la expedición Machu Picchu » se había hundido con su barco en el puerto de Nueva York . El día anterior, un carguero de 8000 toneladas había salido de la niebla del canal de Ambrose y se estrelló con el buque de Meserve, el Metapan de 5000 toneladas de la United Fruit Company-, curiosamente, el mismo barco que había llevado a Bingham (Viaje Machu Picchu ) de vuelta a Nueva York en 1911 con las primeras noticias de Machu Picchu Viaje . Los pasajeros fueron rescatados, pero el cargamento una muestra del consumo estadounidense de productos latinoamericanos en esa época seguía en duda: medio millón de dólares en barras de oro de Colombia, sesenta mil sacos de café, veintisiete mil bultos de plátanos, y no una, sino dos colecciones de objetos. Uno de los compañeros de viaje de Meserve era el imitador de Bingham (Viaje Machu Picchu ) , el capitán Besley, que volvía del Perú con su propia colección . Besley permaneció en el barco junto a su colección y se aseguró de que el New York Times se enterara de ello pero Meserve no, lo cual indignó a Bingham (Viaje Machu Picchu ) . «Ruego que el baúl se salve, tanto por su bien como por el nuestro, puesto que las cosas que el señor Erdis le confió son naturalmente irremplazables», le escribió Bingham (Viaje Machu Picchu ) a Meserve. Afortunadamente, Meserve se enteró de que su baúl también había sido recuperado y envió los objetos a New Haven. «Sé cuánto significan para usted», le escribió, pidiendo disculpas . Con los objetos a la vista, Bingham (Viaje Machu Picchu ) se olvidó de su furia, o quizá la dirigió contra sí mismo. Ahí había un sacrificio Inca Camino , una muestra de la riqueza y antiguo ritual que seguían ocultos en las montañas del Perú, y casi los habían perdido en el mar. Quizá los peruanos sí tenían razón al mantener los objetos en el país, podría haber pensado. Bingham (Viaje Machu Picchu )   ingresó el oro, plata, bronce y huesos de Inca Churisca a los catálogos de Yale, junto a la colección de Alvistur, pero a fines de noviembre, Bingham (Viaje Machu Picchu ) le mandó un cable a Erdis indicándole que no mandara más cajones de material arqueológico Cuando Bingham incluyó el descubrimiento glacial de Inca Camino (Machu Picchu Viajes)  Churisca en National Geographic al siguiente año, solo mencionó los «pequeños objetos de bronce y madera» y omitió detalles sobre los metales preciosos. No se podía admitir públicamente la posesión de tal colección sin temer que fuera descubierto por colaboradores peruanos. Esta era la principal ironía de las acciones de Bingham (Viaje Machu Picchu ) y de las expediciones de Yale en 1914, desde la colección Alvistur a los objetos de Inca Churisca: Bingham (Viaje Machu Picchu )  y la expedición habían empezado a recolectar objetos que nunca podrían estudiar y sobre los cuales no podrían escribir ni exhibir públicamente, al haberlos obtenido al margen de la ley peruana. Al sacarlos de su contexto, estaban contaminados y resultaban inútiles para la ciencia. Sobre todo, significaba que los expedicionarios estaban en constante estado de alerta, temiendo que los descubrieran mientras trataban de armar la colección de Yale. El miembro más joven de la expedición, el asistente de Bingham (Viaje Machu Picchu ) , Osgood Hardy, era particularmente consciente de esta contradicción. Hardy pasó el invierno de 1914-1915 estudiando quechua en el antiguo pueblo incaico de Chincheros, una de las antiguas sedes de la nobleza indígena. El pueblo estaba más arriba del Cusco (Machu Picchu Viajes) , donde la tierra era verde, exuberante y hermosa. Las antiguas creencias persistían. Un lugareño le dijo a Hardy que «creía que el sol debía ser adorado .El pueblo tenía tanta riqueza histórica que Hardy sintió la tentación de llevarse algo más que la lengua. Hardy se alojaba donde el magistrado indio local, que tenía un «tambor indio» que estaba dispuesto a vender. Pero lo que Hardy realmente quería era la vara del pueblo, aquella que estaba cubierta de plata y que los españoles le entregaban a los incas nobles como emblema de su poder, y que el magistrado probablemente no querría vender. Hardy encontró la vara y la escondió bajo su cama. «No me gusta haberle robado la bendita cosa al gobernador, puesto que ha sido un tipo bastante decente», le escribió en una carta a Bingham, pero «dada la dificultad para obtener tales objetos, sería una adición algo rara a la exhibición sudamericana en Peabody Los archivos no muestran que Bingham (Viaje Machu Picchu )  haya comentado sobre el dilema de Hardy. Fue la manifestación más franca de cualquier expedicionario en torno las tentaciones de Yale en Perú. Pero el diario de Hardy revela que sus intenciones estaban siendo sometidas a escrutinio también. Una semana y media atrás una lección sobre la palabra viracocha un caballero de ascendencia europea tuvo un giro curioso. Hardy se enteró por medio de su tutor que los indios de los alrededores del Cusco decían que la expedición de Yale estaba recolectando cráneos indígenas para «hacerlos hablar» . Hardy podría haberse reído. De cierta forma, hacer que los cráneos revelaran sus secretos era exactamente el objetivo de Yale. Sin embargo, el quechua del graduado de Yale todavía no era suficientemente bueno como para entender la implicancia completa de la historia. Después de la ejecución del primer Túpac Amaru en 1572, los indios del Perú empezaron a contar la historia de cómo los españoles habían ejecutado al Inkarrí, o Inca Rey, y después llevaron su cabeza a Lima, donde siguió hablando. Era la posesión española de la cabeza del Inca lo que les daba su riqueza y control sobre los pueblos indígenas del Perú. Cuando esa cabeza retornara, los indios del Perú (Machu Picchu Viajes)  gobernarían una vez más. En un giro histórico increíble, el estudio de Yale sobre el pasado incaico había hecho que la expedición pasara a formar parte de la leyenda incaica. Bingham (Viaje Machu Picchu )  había estado explorando el corazón de la herencia y resistencia incaica por casi seis años, pidiéndole a los indios pistas para dar con los últimos refugios de Manco Inca, Titu CUSÍ  (Machu Picchu Viajes) y Túpac Amaru, los últimos emperadores. Durante esas excursiones había estado acompañado de soldados y agentes del . Estado peruano. Los indios hicieron una conexión lógica: que Bingham (Viaje Machu Picchu )  y el Estado peruano estaban aliados, y que estaban recolectando los huesos de los incas para algún propósito político más amplio. Pero todavía no se sabía cuál sería dicho propósito. Los indios lugareños seguían indecisos respecto de si las intenciones de Yale eran buenas o malas, una ambigüedad que llevaba a la pregunta más amplia de cómo eran entendidas las expediciones (Machu Picchu Viajes)   de Bingham (Viaje Machu Picchu ) en el campo en ese entonces. Creían los indios que los estadounidenses eran benevolentes o que eran iguales que los españoles, confiscando cráneos y huesos del pasado indio para controlar el presente y el futuro . Devolvería la expedición todo lo que se llevara .Qué harían los indios y para tal caso, todos los peruanos si percibían que la expedición había faltado a su confianza El joven egresado de Yale pensó sobre la vara que tenía bajo la cama. «Tendré que meditar sobre este tema, ya que por ahora no puedo hacerme a la idea de robarla», escribió Hardy en su diario. Después dejó de lado el dilema, dejando a los lectores del futuro preguntándose lo hizo o no lo hizo. (Viaje Machu Picchu )

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