Viaje Machu Picchu – Entre Los Polos – 16

Al comienzo, el viaje de Hiram Bingham ( Machu Picchu -Camino Inca ) de vuelta a Estados Unidos al concluir la expedición de 1912 tuvo un sabor amargo. Al regresar al Perú (Machu Picchu Viajes) le había asegurado a Yale que podría excavar y exportar objetos por varias décadas. En cambio se vio obligado a retirar la concesión cuando esta fue condenada públicamente. Además, había tenido que retractarse de su aseveración de que Yale había descubierto huesos pre glaciales. Para colmo de males, había podido exportar los objetos de Machu Picchu Viaje Camino Inca  tan solo con la condición de que los devolvería cuando el Perú Viaje  los pidiera de vuelta. Hiram ( Machu Picchu -Camino Inca ) no iba a hacerse responsable, sin embargo. Se sentía injustamente maltratado, no culpable. Al regresar a Estados Unidos, Bingham  ( Viaje Machu Picchu ) orquestó una cortina de humo en los medios. Aprovechando el aire de romanticismo que rodeó la revelación del descubrimiento de Machu Picchu Vaijes –  Camino Inca el año anterior, provocó en la prensa un frenesí por el maltrato que los exploradores estadounidenses recibieron por parte de Perú Viaje. Los titulares lo decían todo: «Hostilidad peruana hacia científicos  llegados después de pasar privaciones»; «Perdidos en las nubes después de excavar en la ciudad perdida»; «Ministerio del Perú Viaje objeta la exploración norteamericana: el director de la expedición de Yale teme que el descuido gubernamental destruya los trabajos de la ciudad inca Machu Picchu Viajes – Camino Inca enterrada»; y, la más florida, «Se enfrenta a la muerte para excavar cráneos humanos de 60 000 años de antigüedad: arqueólogo de Yale trae 30 cráneos y 100 cabezas de ciudad incaica en el Perú Viaje  dejado por muerto por sus guías y acusa al gobierno latinoamericano de mala fe y de intentar confiscar sus muestras. Bingham ( Viaje Machu Picchu )  puso como temas centrales de la campaña mediática la excavación de la «ciudad encantada» de Machu Picchu ( Camino Inca )y el pleito en torno a sus objetos. Argumentó que, al ser supuestamente la cuna de la civilización incaica, Machu Picchu  Viajes -Camino Inca era «el sitio arqueológico más importante del continente sudamericano». No entró en detalles en cuanto a qué más encontró la expedición aparte de cráneos y huesos, pero ello no impidió que el New York Times especulara que la universidad había encontrado varias tabletas de bronce que podrían dar luces sobre los habitantes «originales» de América machu Picchu Viaje: una aparente referencia a la historia fundacional del mormonismo, el proclamado descubrimiento por Joseph Smith en la década de 1820 de unas tabletas doradas que describían la visita de Jesús a los pueblos nativos de América Machu Picchu . Al parecer, algunos estadounidenses todavía asociaban  a Bingham ( Viaje Machu Picchu ) con el legado religioso de su familia, y deseaban encontrar un origen cristiano en el corazón de la historia indígena de América Machu Picchu Viajes . La religión ya no era parte de la narrativa de Bingham ( Viaje Machu Picchu ) , sin embargo; las investigaciones de Yale en torno a la historia del hemisferio eran una cuestión de ciencia pura, explicó él. En contraste, los intentos peruanos de impedir la exportación de sus objetos eran francamente incivilizados. «Nunca había escuchado de un gobierno sudamericano que ponga obstáculos a que la gente explore», declaró . No entró en detalles, pero tildó al decreto final del gobierno como «lo más insultante que podría haber». La expedición había triunfado, pero quizá nunca regresaría al Perú Viaje . La prensa vitoreó. Su historia haría «un excelente thriller para el cine», con suficiente «material para cuando menos 1800 metros de rollo. La noticia provocó un pequeño debate en torno a la propiedad de la historia. Un periódico de Milwaukee rechazó las objeciones del Perú Viaje, aduciendo que la élite actual del Perú Viaje no era descendiente «de los aztecas», sino de los conquistadores. «No es que sean píos descendientes que claman “No profanarán las tumbas de nuestros ancestros”». El Christian Science Monitor, que conocía la diferencia entre Perú (Machu Picchu Viajes) y México, estaba en desacuerdo. El Monitor simpatizaba con el deseo de Perú Viaje de proteger y excavar sus propios tesoros, siempre y cuando realmente lo hicieran Bingham ( Viaje Machu Picchu )  también debía defender a Yale de la acusación de haber querido establecer un monopolio. Sus enemigos en Lima habían telegrafiado noticias de las acciones de Bingham a Harvard  ( Viaje Machu Picchu ) , el Smithsonian y a colegas en el Reino Unido y Alemania . En público, Bingham ( Viaje Machu Picchu ) declaraba que había intentado que la concesión incluyera a todas las instituciones estadounidenses y que, de no haberla aceptado tal como estaba, una institución alemana podría haber negociado su propio monopolio. En privado, sin embargo, admitía que el «problema» principal era que los peruanos se habían percatado de la «importancia de sus tesoros», lo cual hacía más difícil que los museos estadounidenses armaran colecciones. No obstante, sus colegas no le creían. Consideraban que Bingham  ( Viaje Machu Picchu ) le había dado ribetes de sensacionalismo a la arqueología, y estaban horrorizados de que hubiera actuado de forma que dificultara el retorno de Yale. Parece como si hubiera cometido un crimen», escribió Clements Markham, el más distinguido historiador inglés sobre los incas. El jefe de la Royal Geographic Society estaba menos sorprendido, pues había conversado con Hamilton Rice, el socio de Bingham  ( Viaje Machu Picchu )  en Venezuela y Colombia: «A Bingham  (Machu Picchu Viajes) lo consideramos como una suerte de fraude… el mismo no está calificado para hacer ninguna exploración científica, pero sí se adjudica los méritos del trabajo realizado por sus compañeros. El mero hecho de que haya solicitado una ley tal como la que describes lo pinta de cabo a rabo. Incluso era incierto si la fallida gestión de Bingham ( Viaje Machu Picchu ) le daría a Yale su premio consuelo: los 136 cajones con los cráneos, huesos, bronces y objetos de plata de Machu Picchu Camino Inca , una de las últimas colecciones de este tipo que saldría legalmente del Perú Viaje . En Navidad, ocho meses después de que el naufragio del Titanic matara a 1517 personas en el Atlántico Norte, el buque que llevaba la colección de Machu Picchu Viaje, el Turrialba, encalló en los bancos de arena de Nueva Jersey. La noticia enfermó a Bingham ( Viaje Machu Picchu ). Tanto había luchado por mostrar a Yale como un lugar seguro y responsable para que descansaran los muertos de Machu Picchu Viajes , para que terminen en una sepultura marítima en las costas de Nueva Jersey. Afortunadamente, la UnitedFruit Company le dio buenas noticias: aunque la tripulación había arrojado los plátanos de la compañía al mar para salvar a los pasajeros, el tesoro de Machu Picchu Viaje estaba a buen recaudo. Mientras rezaba para que no le pasara nada más a sus cajones en el camino Inca   a New Haven, Bingham  ( Viaje Machu Picchu ) probó por primera vez el sabor agridulce de su legado. El 11 de enero de 1913, él y su familia tomaron el tren para Washington para recibir un gran agasajo público como explorador. Aquella noche, la National Geographic Society organizó uno de los más notables banquetes en la historia de la exploración en el siglo XX. Con el título de «El primer encuentro de los polos. era el primer encuentro entre el estadounidense Robert Edwin Peary, a quien la National Geographic Society había publicitado como el descubridor del Polo Norte, y Roald Amundsen, el noruego que había ganado la carrera por el Polo Sur. Grosvenor invitó a Bingham a sentarse en la mesa principal con Peary, Amundsen y su suegro, Alexander Graham Bell. Bingham  ( Viaje Machu Picchu ) también dio el primer discurso de la noche. De corbata blanca y frac, Bingham deleitó a los 600 ilustres invitados con historias de selvas, ruinas incaicas y descubrimientos arqueológicos. Sintiéndose generoso, incluso agradeció al gobierno del Perú (Viaje )por haber obligado a los indios de la región a despejar Machu Picchu Viajes . Bingham ( Viaje Machu Picchu ) se sentó en medio del estruendo de los aplausos, disfrutando alegremente de la adrenalina, los flashes y el champán. En una sola noche, estuvo «entre los descubridores de los extremos de la tierra» y llevó a su público a las alturas de la civilización andina, pasada y presente; alturas que quizá nunca volvería a escalar. Lo que jamás admitiría en público, sin embargo, era quién era el dueño de los objetos de Machu Picchu Viajes  Camino  Inca . Nunca reveló la cláusula clave del decreto gubernamental que permitió que los objetos de Machu Picchu viajaran a New Haven: que Yale tendría que devolverlos cuando el Perú Viaje así lo solicitara. El lunes posterior al discurso de Bingham ( Viaje Machu Picchu ) , sus asistentes descargaron sus 136 «sucios y maltrechos cajones» de un tren y los escoltaron a las oficinas de Bingham  ( Viaje Machu Picchu ) en Yale. Los funcionarios del Museo Peabody dijeron que había tanto material que les resultaría difícil exhibirlo junto a los dinosaurios. «Llegaron los trofeos del Perú» rezó el Yale Daily News. Sin ironía, el periódico celebró la llegada de lo que el Perú Viaje consideraba un préstamo y lo que Yale consideraba «el botín de las tumbas antiguas en las pendientes de los Andes» . Bingham ( Viaje Machu Picchu )no corrigió el error. Eso quizá se haya debido a que Bingham se había abocado a escribir. Dedicó la primavera a escribir el artículo de National Geographic que fijaría a Machu Picchu Viaje en el imaginario colectivo estadounidense. Grosvenor declaró que el primer borrador de Bingham era «la más extraordinaria narración de descubrimiento en Sudamérica que él hubiera leído» . Grosvenor postergó su publicación de marzo a junio, y le dedicó toda la edición de abril a la historia de Bingham  ( Viaje Machu Picchu ) , aumentó la cantidad de fotos a 250 incluyendo una hermosa vista panorámica de Machu Picchu Camino Inca  impresa en una página desplegable e imprimió 210 000 ejemplares, 75000 más de los que había publicado el setiembre anterior. Al final, el artículo de Bingham  ( Viaje Machu Picchu ) , que Grosvenor tituló «En el Perú Viaje : país de las maravillas», llegó al millón de lectores. Era una sinfonía de ruinas prístinas y de aventuras estadounidenses salidas de historieta. Disimulando el fiasco de la concesión, Grosvenor declaró al presidente de Yale que las revelaciones de Bingham ( Viaje Machu Picchu )  eran «las más importantes hechas en Sudamérica desde que América fuera descubierta» . Tal como lo presentó la revista, el eximio explorador norteamericano había encontrado la mismísima cuna de la más grande civilización indígena de América Machu Picchu  Viajes . El artículo fue una sensación internacional, y apareció en diarios de Estados Unidos, el Reino Unido y Alemania. Los afiebrados sueños de las novelas baratas se habían vuelto realidad. El New York Times le dedicó toda la portada de su revista dominical a la «Ciudad perdida en las nubes», describiendo la revelación de Bingham ( Viaje Machu Picchu ) como «el más grande descubrimiento arqueológico de esta era». En una época en que «no hay nada nuevo bajo el sol», el Times declaró que «un miembro del temerario gremio de los exploradores ha tenido mucha suerte, verdaderamente tanta suerte, que se le podría perdonar a sus cofrades por rechinar los dientes de disgusto y ponerse verdes de envidia». Bingham  (Machu Picchu Viajes) tuvo «la magníficamente buena fortuna de descubrir una ciudad entera… un lugar de espléndidos palacios y templos y sombrías murallas perimétricas… Lo llama Machu Picchu Viajes -Camino Inca . La historia desafiaba creencias racistas que sugerían que los pueblos indígenas de América eran incapaces de construir imperios y poblados. Asimismo, también alimentó todo tipo de teorías disparatadas y solapadamente racistas de que los incas fueron inspirados por los egipcios, que provenían de Asia o Atlantis, las cuales implicaban que los americanos nativos no podrían haber sido capaces de construir un imperio sin ayuda externa . Lectores inspirados compusieron poemas sobre el «Castillo de Tres Ventanas» de Machu Picchu Viajes – Camino Inca y empezaron a escribir guiones cinematográficos sobre el «Romance del tiempo de los incas» . El género de la ficción popular que trataba de «razas perdidas», y que estaba repleto de ciudades perdidas e incas, resucitó brevemente. En los años siguientes, el niño héroe estadounidense Tom Swift descubriría un mundo perdido mientras excavaba un túnel ferroviario en los Andes; el autor del Fantasma de la Opera, Gastón Leroux, mandaría a dos estadounidenses al Perú Viaje a salvar a una heredera española de ser sacrificada al dios solar inca; y en The City in the Clouds, un explorador estadounidense encontraría una ciudad perdida llamada Apu en los Andes Machu Picchu Camino Inca . También llevó a cuando menos una irónica recomendación. El Boston Morning Heral. sugirió al Perú Viaje que no cometiera el mismo error que Estados Unidos había cometido en torno a las espectaculares moradas Pueblo en los precipicios de Mesa Verde, Colorado, ya que «no protegimos estos restos prehistóricos sino hasta que los arqueólogos de nuestro y otros países hubieron saqueado completamente sus tesoros, con el resultado de que nuestros guías en buena medida tienen que explicar lo que “había estado” ahí». Bingham ( Viaje Machu Picchu )  podría haber hecho una mueca de disgusto al leer la referencia. Los lugareños estadounidenses casi habían linchado al excavador de Mesa Verde, Gustaf Nordenskióld, por exportar sus objetos a Europa. En todo el mundo, los lectores de periódico se asombraban por las maravillas descubiertas. Para los estadounidenses, que sentían algo de remordimiento por haber conquistado a su propia población indígena, Machu Picchu Camino Inca  ofrecía un sentimiento de inocencia e incluso nostalgia imperial por el pasado pre europeo. Era más fácil pensar en los nobles indígenas muertos que en los indios que vivían en o fuera de las reservaciones en Estados Unidos, quienes luchaban por proteger la cultura nativa y los derechos estipulados en los tratados. De igual interés era el elegante, tenaz y ahora famoso explorador que permitió que esto sucediera. Bingham  ( Viaje Machu Picchu )  firmó con la editorial Houghton Mifflin para publicar un libro titulado tentativamente «Tierra de los incas». Criticado en Yale por sus frecuentes ausencias, estuvo en tal demanda que en un periodo de dos meses rechazó cuarenta invitaciones para dar charlas, incluyendo una de la Universidad de Illinois en el aniversario de otro icono estadounidense de 1,93 metros, Abraham Lincoln. También se hizo conocido en el campo de las relaciones internacionales. En un artículo para Atlantic Monthly, argüyó que la doctrina Monroe, la base de la intervención militar estadounidense en la región, en realidad amenazaba la paz continental. Provocó un gran debate, incluyendo duras palabras del amigo de Bingham ( Viaje Machu Picchu ) , el ex presidente Taft . Taft no tendría por qué preocuparse. Bingham ( Viaje Machu Picchu )  no lo había escrito por pura simpatía hacia los países latinoamericanos; lo que sucedía era que ahora tenía experiencia de primera mano sobre cómo eran percibidos los estadounidenses en el resto del hemisferio: «que los yanquis son egoístas y buscan beneficios nacionales y personales.
No obstante, Bingham  ( Viaje Machu Picchu ) seguía siendo conocido sobre todo como un romántico explorador de ruinas incaicas. Sus charlas atraían a centenares de estudiantes que esperaban poder ver al distinguido y apuesto historiador Después de una charla, un amigo le bromeó a Bingham  ( Viaje Machu Picchu ) , «¿Sabías que acá no solo causaste gran impresión entre los hombres, sino entre las damas también? No toda la atención era bienvenida. Bingham ( Viaje Machu Picchu ) llamó a la policía por un energúmeno que se aparecía constantemente en sus charlas; sus bolsillos resultaron estar llenos de balas . En el otoño de 1913, le escribió al editor del Ladies Home Journal para quejarse de un cuento potencialmente difamatorio que tenía como protagonista a un desagradable, vanidoso y alto egresado de Yale llamado Hiram Bingham  ( Viaje Machu Picchu ) . Bingham recibió cartas en que le animaban a que considerara la teosofía, la corriente de pensamiento que atraparía a otro explorador de Sudamérica, Percy Fawcett, con sus enseñanzas de que la humanidad moderna se había desarrollado en Atlantis . Hiram más bien se uniría a una sociedad masculina más secreta y con más ambiente de club, los masones. Cuán rápidamente estás escalando las cimas de la fama se maravilló la tía de Bingham  ( Viaje Machu Picchu ), quien esperaba que pronto tuviera el título de «vicepresidente, ¡quizá un paso hacia el de presidente de Estados Unidos!» . Era suficientemente reconocible entre los lectores como para que un semanario comentara «Podrás asesinar a tu tío y enterrarlo en el sótano. Pero algún día, dos mil años después, un descendiente del profesor Hiram Bingham ( Viaje Machu Picchu ) de Yale descubrirá su cráneo. En diciembre de 1913, Bingham ( Viaje Machu Picchu )  recibió el cumplido más surrealista de todos: el rol de Cristóbal Colón en las festividades del Día de Acción de Gracias de New Haven . Con sus 1,93 metros, portando las vestiduras de un aventurero del siglo XV, Hiram Bingham asumió una pose heroica y descubrió» el Nuevo Mundo y sus habitantes indígenas para deleite de sus vecinos. La declaración de Bingham ( Viaje Machu Picchu ) de que no regresaría al Perú Viajes resultó inoportuna. Al otro lado del Atlántico, el interés por explorar Sudamérica explotó a mediados de la década de 1910. Verdades que parecían salidas de historietas competían con ficciones especulativas para ganar la atención del público. En 1912, mientras Bingham ( Viaje Machu Picchu ) excavaba Machu Picchu Camino Inca , Sir Arthur Conan Doyle publicó The Lost World. Cuando Curtís C. Farabee, el antropólogo que le dio a Bingham ( Viaje Machu Picchu ) su mapa de ruinas en las orillas del Urubamba, partió para Sudamérica a inicios de 1913, un periódico especuló que estaba buscando la meseta poblada de dinosaurios de Conan Doyle. El descubrimiento de Bingham ( Viaje Machu Picchu ) cambió la vida del explorador británico Percy Fawcett, quien dejó de levantar mapas de las fronteras de Bolivia para explorar la Amazonia brasileña en busca de una monumental ciudad perdida que llamaba Z, ciudad que murió buscando una década más tarde. Revirtiéndose los papeles, el héroe de Bingham  ( Viaje Machu Picchu ) , el ex presidente Theodore Roosevelt, estaba metido también en su propia aventura sudamericana. Después de postular con un partido independiente y perder las elecciones de 1912, Roosevelt partió para Sudamérica en octubre de 1913, en un viaje cuyo único requerimiento era no ser el «milésimo estadounidense que visitara Cusco» . Roosevelt se sumergió en la Amazonia brasileña junto al coronel Cándido Mariano da Silva Rondon para mapear el curso del misterioso Rio da Dúvida, el Río de la Duda. Si es necesario que deje mis huesos en Sudamérica, estoy bastante dispuesto a hacerlo explicó Roosev Cuando Roosevelt regresó en mayo de 1914, demacrado y medio muerto, el New York Herald y el New York Sun le consultarían a Bingham ( Viaje Machu Picchu ), la más preclara autoridad en este país en cuanto a Sudamérica para confirmar la aseveración que había hecho el ex presidente de haber explorado un nuevo río de casi mil seiscientos kilómetros de largo. Aceptando el honor, Bingham ( Viaje Machu Picchu )  dijo que no veía ninguna razón para cuestionar la palabra del ex presidente, su héroe. Bingham ( Viaje Machu Picchu ) fue mucho menos generoso cuando se enteró de que el capitán J. Campbell Besley, un explorador británico de cabellera entrecana, declaró al New York Times que había descubierto no una, sino «tres maravillosas ciudades de los incas en las junglas salvajes donde no había estado ningún hombre blanco antes». También había encontrado los fémures y caderas de dos exploradores supuestamente «asesinados y consumidos por caníbales». Aprovechándose de Yale descaradamente, Besley dijo que había empezado a explorar a partir del punto donde Bingham ( Viaje Machu Picchu ) había parado. Un periódico sugirió que Machu Picchu Viajes – Camino Inca  «quedaba reducido a la insignificancia» frente a su propia colosal ciudad, Plateryoyoc. Fue entonces que Bingham supo que se trataba de un fraude Plateryoyoc era el El Dorado del Perú  pero de todas maneras se sintió amenazado . Gilbert Grosvenor atizó su espíritu de arqueólogo-explorador diciéndole(Machu Picchu Viajes)  que estaba en una carrera similar a la del Polo Sur, solo que el premio era descubrir el pasado precolombino de América. Alguien va a resolver el misterio de estos pueblos antiguos», escribió. «Seamos los primeros en hacerlo . El editor puso el dinero de National Geographic a su disposición para un retorno inmediato: veinte mil dólares casi $450000 en dinero actual para no uno, sino dos años de trabajo continuo en Perú (Machu Picchu Viajes) . A cambio, Bingham (Machu Picchu Viajes)  prometió dos artículos espléndidos más y despachos mensuales que National Geographic podría transmitir a la prensa. La única pregunta que quedaba era: el Perú Viajes  lo querría de vuelta . Para lidiar con las dificultades del año anterior, Bingham ( Viaje Machu Picchu ) planificó una expedición (Machu Picchu Viajes)   de dos fases. En 1914, una vanguardia de seis hombres dirigidos por el minero de oro Ellwood C. Erdis viajarían al Perú Viaje esa primavera para «hacer trabajo de prospección y mapeo» de las ruinas de la región. En 1915, Bingham ( Viaje Machu Picchu ) mismo regresaría al Perú  (Machu Picchu Viajes) para anunciar la creación de una escuela o centro arqueológico» semipermanente cerca del Cusco, donde peruanos y estadounidenses podrían investigar codo a codo, y donde permanecerían los descubrimientos de Yale . No había «sentimientos contra los extranjeros que quieran realizar trabajo antropológico de primera mano ahí, siempre y cuando dejen lo que encuentren en el país explicó . Alentadoramente, el plan de Bingham (Machu Picchu Viajes)  recibió la aprobación del gobierno peruano. Un golpe militar conservador había derrocado al progresista presidente Billinghurst, y había dispuesto que Yale pudiera regresar, siempre y cuando obtuviera el permiso requerido por los ministerios en Lima. Para Bingham  ( Viaje Machu Picchu ) quien había pensado que jamás regresaría al Perú Viaje  esta era una victoria. Lo puso de un humor tan generoso, que el 14 de abril, cuatro días antes de que su gente partiera, el explorador dictó una larga carta a un miembro del Instituto Histórico de Lima. Bingham ( Viaje Machu Picchu ) explicó las acciones pasadas de Yale y sugirió que el Perú interpretara la cláusula que prohibía la exportación de objetos «de manera liberal, para promover que vayan exploradores y gasten dinero en el país y que hagan el tipo de trabajo que al Perú Viaje le gustaría hacer, pero que probablemente no puede costear sino hasta dentro de algunos años». La mejor solución sería la que se propuso dos años antes: que el museo peruano y la expedición extranjera escogieran los objetos por turnos. Personalmente, no tengo interés en construirme un gran museo acá escribió Bingham  ( Viaje Machu Picchu ) , «aunque estoy muy ansioso por tener el material arqueológico donde pueda ser estudiado, y esa fue mi principal preocupación al traer el material de Machu Picchu Viajes- Camino Inca ». Para demostrar que sus fines eran científicos, Bingham ( Viaje Machu Picchu ) hizo una oferta digna de mención, una que demostraba su reconocimiento del derecho de Perú  (Machu Picchu Viajes) sobre la colección de Machu Picchu Viajes – Camino Inca . «Ahora que ya casi hemos completado nuestros estudios tengo la intención de mandar piezas sueltas de vuelta al Perú Viaje  . No obstante, cuando Bingham  ( Viaje Machu Picchu ) hizo traducir la carta al castellano, no incluyó los pasajes referidos a los objetos de Machu Picchu, ni la aseveración de que Yale no tenía interés en construir un museo. Por qué hizo esos cambios Posiblemente porque sus estudios tomarían más tiempo del que había pensado. También era probable que temiera que si le refrescaba la memoria al Perú Viaje, este podría pedir de vuelta toda la colección de Machu Picchu Camino Inca , avergonzándolo frente a Yale. Pero la verdad era que Bingham  ( Viaje Machu Picchu ) acababa de recibir una propuesta de negocio: una manera de asegurarse su reputación a largo plazo recurriendo a unos cuantos ardides en el corto plazo. Mientras que la vanguardia de la expedición de 1914- 1915 exploraba heroicamente la geografía del Perú, él compraría una colección de antigüedades sudamericanas de primer nivel y la llevaría de contrabando a New Haven. Evitaría al entrometido gobierno peruano y le aseguraría a Yale una colección permanente y la ley peruana se podía ir a la porra  ( Viaje Machu Picchu ) .

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