Viajes Machu Picchu – El Acuerdo – 12

Hiram Bingham (Viajes Machu Picchu ) estaba sentado en la ciudad de Arequipa, de edificios coloniales que brillaban bajo el sol andino, cuando tuvo su primera inspiración sobre la identidad de Machu Picchu Viajes . Después de partir de Espíritu Pampa, Foote había convencido a Bingham (Viajes Machu Picchu )  de que pasara un mes escribiendo sobre sus experiencias, revelando sus fotos y leyendo libros para averiguar lo que Machu Picchu y Espíritu Pampa podrían haber sido. En un inicio fue un trabajo frustrante, y Bingham (Viajes Machu Picchu )  dedicaba su tiempo a escribir sentidas cartas a su esposa. «Con frecuencia me pregunto por qué, de todas las carreras habidas y por haber, elegí una que me obligara a pasar tanto tiempo alejado de mis seres queridos», se lamentaba. Musitaba que quizá algún día sus seis hijos viajarían con él en sus investigaciones: una especie de familia dedicada a la arqueología. Encontró la respuesta en Los incas del Perú Viaje  de Clements R. Markham, publicado el año anterior: Machu Picchu Viajes-  podría ser parte de la historia de los orígenes de los incas, no de su final. Según una historia fundacional incaica, ese construyeran obras en su lugar de nacimiento, las cuales consistieron de una pared de piedra con tres ventanas» énfasis de Bingham. Uno puede imaginarse a Bingham (Viajes Machu Picchu ) casi dejando caer el libro al recordar que el templo de Machu Picchu Viajes  tenía tres ventanas. Markham creía que el peregrinaje de Manco Cápac estaba basado en un acontecimiento histórico real, ocurrido alrededor de 1100 d.C., y que Tampu Tocco estaba ubicado al sur del Cusco. ¿Pero podría acaso estar al norte, hacia la selva? ¿No podría Machu Picchu ser Tampu Tocco? ¿Había emprendido la búsqueda de los últimos días de los incas para terminar descubriendo su punto de origen? Declarando victoria precozmente, Bingham (Viajes Machu Picchu )   lo consideró como otro posible logro en lo que ya era un año estelar, con los descubrimientos de Víteos, de los huesos glaciales y ahora de Machu Picchu Viajes . Esta última posiblemente era la cuna de algo mucho más valioso que el oro: el inicio de la historia del gran imperio precolombino de América. Comparado con tales logros, los últimos dos meses de la expedición de 1911 resultaron ser un anti-clímax. El lago Parinacochas era poco profundo, y el monte Coropuna no era lo suficientemente alto como para ser el «Ápice de América», como lo había tildado esperanzadamente Bingham (Viajes Machu Picchu ) . En diciembre, Bingham presentó sus descubrimientos arqueológicos a la Sociedad Geográfica de Lima: Carlos Romero pudo haber celebrado, al ver el buen uso que se le dio a las pistas que había obtenido de los archivos. Max Uhle, el arqueólogo alemán que dirigía el Museo Nacional del Perú Trip (Machu Picchu Viajes ) , estaba mucho menos contento, y partió del Perú Viaje a fin de año. Bingham (Viajes Machu Picchu )   viajó a Estados Unidos para publicar sus hallazgos, pensando aprovechar el entusiasmo que resultaría de ello para organizar una nueva expedición, que esta vez estaría articulada en torno a un compromiso más activo con la historia peruana que consistiera en excavar, no en explorar. Para hacerlo, sin embargo, necesitaría ayuda. Mandó entonces un telegrama. El 21 de diciembre de 1911, los vocingleros reporteros de los mejores diarios de Nueva York El Times, el Sun, el American de William Randolph Hearst aguardaban en un muelle repleto, intentando ser los primeros en entrevistar a Bingham (Viajes Machu Picchu ) en cuanto arribara el Metapan de la United Fruit Company. Había sido un gran año tanto para la antropología como para la exploración, y la historia de Bingham (Viajes Machu Picchu )   sonaba prometedora en ambos campos. La primavera anterior, el explorador noruego Roald Amundsen y el británico Robert Falcon Scott empezaron su carrera al polo sur. En agosto, hombres blancos habían capturado al «último hombre piel roja libre que quedaba», un Yahi llamado Ishi, en las estribaciones de las montañas de la Sierra Nevada, a quien le dieron una cama en el museo de la Universidad de California en San Francisco . Si la expedición de Bingham (Viajes Machu Picchu )   lograba combinar ambos campos en un solo paquete la hazaña nacionalista de la exploración blanca y la nostalgia romántica por los indios americanos podría ser una de las noticias más sensacionales del año. El Metapan atracó, y por la plancha bajó un explorador alto y bronceado, llevando del brazo a su pequeña y maternal esposa mientras su segundo hijo, Alfred, iba detrás de ellos. Hiram se había reunido con ellos en Panamá, y Alfred después recordaría a sus padres observando la «amplia vista del Pacífico… mientras se daban el abrazo más amoroso que él hubiera visto hasta entonces y que no ha vuelto a ver jamás» . Colmado de dicha familiar, Hiram divulgó entonces las noticias que alimentarían los titulares. Coropuna era un bonito y simbólico pie de página las banderas de Yale y de Estados Unidos ahora flameaban a 6858 metros de altura en el Perú (Machu Picchu Viajes ) e incluso el palacio rebelde de Manco en Vitcos recibió poca atención, a pesar de ser el único sitio cuya identidad Bingham (Viajes Machu Picchu ) había confirmado con certeza. Las rústicas construcciones de Espíritu Pampa no fueron ni mencionadas, ya que el plato principal, entonces y por siempre, sería Machu Picchu , lugar que Bingham (Viajes Machu Picchu )  identificaba con la magnífica ciudadela de Tampu Tocco, construida por un «pueblo megalítico» del cual los incas supuestamente descendían. Bingham (Viajes Machu Picchu )  no hizo referencia a las pistas que obtuvo del antropólogo de Harvard, William C. Farabee, ni a la ayuda de Carlos Romero y sus archivos, ni al hecho de que las ruinas de Machu Picchu eran conocidas en la región. En cuanto a las familias indígenas que ya vivían en las ruinas, Bingham (Viajes Machu Picchu )   los desestimó como «cultivadores de maíz, que parecían saber poco sobre los templos alrededor de los cuales plantaban sus cosechas… Provenían de un linaje distinto del de quienes construyeron los templos y tan solo tenían vagas leyendas respecto de estos» . Entusiasmada, la prensa le atribuyó el mérito del descubrimiento del magnífico Machu Picchu Viajes exclusivamente a Bingham (Viajes Machu Picchu )  . Los reporteros corrieron de vuelta a sus máquinas de escribir y redactaron la historia que haría de Bingham una celebridad. «Exploradores descubren una ciudad del pasado», anunció un titular. Si bien Ishi y los «plantadores de maíz» del Perú  Trip eran lo que los estadounidenses querían ver del presente indígena cazadores casi «extintos» o agricultores «degenerados» y «brutos» los incas y preincas eran la manifestación de un glorioso pasado preeuropeo, y los periódicos sugerían que sus herederos legítimos serían los estadounidenses, quienes les rendían el debido reconocimiento. El Christian Science Monitor declaraba de manera sencilla y contundente que la revelación de Bingham demostraba «lo ridículo de la teoría de que la civilización llegó por vez primera a estas costas a bordo de las carabelas españolas . Los lectores probablemente revisaban la página buscando la respuesta a la pregunta más importante de cualquier novela barata que tratara de emocionantes descubrimientos arqueológicos: había encontrado la expedición tesoros incaicos Ahí, Bingham (Viajes Machu Picchu ) puso reparos. No había oro ni plata, explicó. El valor de Machu Picchu Trips consistía en sus edificios. Nada nos habría resultado más satisfactorio que traer especímenes arquitectónicos de vuelta con nosotros dijo. Eso era imposible, sin embargo, ya que el gobierno peruano lo prohíbe expresamente. Así que hicimos lo mejor que pudimos, y llenamos nuestros cuadernos de datos y nuestras mentes de las memorias de lo que vimos. Técnicamente, Bingham estaba diciendo la verdad. No había encontrado «tesoros» en Machu Picchu Viajes , ni se había llevado su arquitectura. Para obtener el financiamiento para otra expedición, sin embargo, había traído de vuelta muchos especímenes, tanto naturales como históricos, para mostrárselos a los potenciales patrocinadores. La colección de Foote, por ejemplo, era enorme. Tal como señalaría después el hijo de Hiram (Viajes Machu Picchu ) , los estudios que de esta colección hizo Foote produjeron tantos artículos en revistas académicas como los de todos los demás miembros de la expedición juntos. Bingham (Machu Picchu Viajes ) también había ignorado el decreto peruano que prohibía la exportación de objetos. Había regresado con una delgada plancha de plata y algunos ceramios que había comprado del pionero Saavedra en Concevidayoc. En Espíritu Pampa, él o algún miembro de su expedición habían encontrado y guardado implementos de bronce. De mayor relevancia eran los «huesos glaciales», cuya existencia Hiram reveló al presidente de Estados Unidos, William Howard Taft ,(Viajes Machu Picchu )   y otros miembros de la Corporación de Yale, la entidad rectora de la universidad, en la reunión que sostuvieron el 20 de enero de 1912. Los huesos fueron una noticia muy importante, y la Associated Press la diseminó por todo el país . Pero tal como Bingham (Viajes Machu Picchu ) le aclaró a la corporación, si Yale pensaba obtener «beneficios duraderos» de sus descubrimientos, la universidad tendría que enviar más expediciones para confirmar sus hallazgos y contextualizarlos. Sobre todo, Yale podría empezar a excavar en Machu Picchu Viaje , que parecía prístino y prometedor, a diferencia de Víteos y Espíritu Pampa. Hiram Bingham (Viajes Machu Picchu )   quería pasar de la exploración a la excavación a gran escala . A la Corporación de Yale le fascinó la idea. Era un campo nuevo para la universidad. Mientras que el museo de Harvard era en realidad una tumba para la cultura del hombre nativo precolombino y moderno, el Museo Peabody de Yale era un templo de historia natural, lleno de huesos de dinosaurios, fósiles de plantas y meteoritos. En 1909, Bingham (Viajes Machu Picchu )  se había indignado al enterarse de que el Museo Peabody de Yale había enviado los cráneos que había recolectado en Choqquequirau directamente al almacén . Los nuevos descubrimientos de Bingham (Viajes Machu Picchu )   podrían reescribir la historia de la humanidad en América, pero también podrían darle a Yale una colección de historia indígena que estarían orgullosos de exhibir en su museo: cráneos, huesos, ceramios y quizá incluso algunos metales preciosos. A cambio, y por vez primera, Yale financiaría con su propio dinero al orgulloso explorador. También sería un campo nuevo para otra potencial fuente de financiamiento: la National Geographic Society, que había madurado desde su fundación en 1888 como un club de intelectuales y militares de Washington D.C. hasta ser una popular revista mensual con suscriptores en todo el país . En todo ese tiempo, sin embargo, la Society nunca había financiado a un explorador interesado en la arqueología. Para algunos, la arqueología seguía siendo una ciencia especulativa propensa al romanticismo y fantasía. El editor de la National Geographic Magazine, Gilbert H. Grosvenor, tenía una visión diferente. Contratado por el inventor Alexander Graham Bell  (Machu Picchu Viajes ) para revigorizar la revista con fotos y cuentos de aventura y descubrimiento, Grosvenor trabajaba hasta tarde revisando artículos y logró aumentar su circulación de diez mil ejemplares en 1905 a 84000 en 1911. Grosvenor vio la importancia de la arqueología y su potencial atractivo para los lectores, y creyó encontrar a su primer gran campeón en Bingham (Machu Picchu Viajes ) . El editor había rechazado los artículos de Bingham  (Machu Picchu Viajes ) en el pasado, pero tras su triunfal regreso en diciembre se convenció de que las exploraciones de Bingham valían la pena. Invitado por Grosvenor, Hiram dio una charla a un público de 1200 personas en el templo masónico de Washington y se reunió con el comité de investigación de la National Geographic Society. Posteriormente, Grosvenor quiso hacerle a Bingham una oferta informal para apoyar otra expedición, pero su junta directiva todavía tenía dudas. En la reunión, Bingham había traído a colación un tema que preocupaba también a sus financiadores de Yale: mientras estuvo en el Perú Viaje , el gobierno prohibió excavar ruinas sin autorización, así como exportar objetos. Para llevar a cabo la expedición (Machu Picchu Viajes )  que Hiram (Machu Picchu Viajes )  proponía, necesitaba obtener la autorización del gobierno peruano para hacer una excavación, y necesitaba encontrar algún vacío legal que eximiera a Yale de las leyes peruanas sobre antigüedades, las cuales se estaban haciendo cada vez más estrictas. A la National Geographic Society no le agradaba del todo el meterse en política, pero los financiadores de Yale sí querían asegurarse de que la universidad obtuviera beneficios. Tal como le explicó uno de los financiadores principales de Bingham (Machu Picchu Viajes )  , le daría cinco mil dólares para que excave, pero solo si Bingham (Viajes Machu Picchu ) obtenía una «concesión» del presidente peruano que le diera a Yale una valiosa colección de objetos que estudiar y exhibir. Por fortuna, el presidente quien la ley peruana representaba un desafío interesante, era un aliado de Hiram (Machu Picchu Viajes ) . La protección de monumentos y antigüedades no le resultaban en lo mínimo chocantes Frente al desenfrenado saqueo de entierros indígenas y sitios arqueológicos en el Oeste estadounidense, el congreso había aprobado una ley de antigüedades en 1906, que le permitía al presidente declarar ruinas y otros sitios históricos de los nativos americanos como monumentos nacionales, con lo cual prevendría el saqueo comercial de objetos. Tácticamente todos los gobiernos civilizados del mundo han aprobado leyes para la preservación de los restos del pasado históricos», señaló la Cámara de Representantes . Ahora se requería una acreditación como arqueólogo profesional para excavar en tierras públicas, bloqueando así incluso a los indígenas mismos. Las leyes peruanas eran similares, aunque incluso más estrictas. Y aun así estas protecciones podrían ser usadas en beneficio de Yale, si eran aplicadas frente a sus competidores. Para que fuera posible la expedición (Viajes Machu Picchu )  que planificaba, Bingham (Viajes Machu Picchu )  preparó un acuerdo. Yale le pediría al presidente del Perú viaje (Machu Picchu Viajes )    que le extendiera una excepción legal, dándole carta blanca para explorar y excavar durante diez a veinte años . Yale le entregaría la mitad de todo lo que descubriera al Museo Nacional del Perú Trip y podría exportar el resto a New Haven Como diplomático y egresado miró con muy buenos ojos la idea de Bingham (Machu Picchu Viajes ) y le indicó al Departamento de Estado que extraoficialmente le brindara toda la ayuda posible . El diplomático estadounidense en Lima informó que al presidente Leguía le gustaba la idea, considerándola como una manera de ganarse la buena voluntad de los diplomáticos y empresarios estadounidenses. Las «inhibiciones impuestas por las leyes existentes» eran complicadas pero podrían ser evitadas; si Bingham (Viajes Machu Picchu ) redactaba el acuerdo, Leguía no solo lo haría aprobar por el Congreso, sino que también haría que los privilegios de la concesión fueran «exclusivos», haciendo de Yale el único excavador autorizado en el Perú. Leguía aducía que había universidades y museos europeos que estaban dispuestos a comprar o conseguir derechos similares, pero que él quería que este privilegio y deber recayera en una única y responsable universidad estadounidense como Yale . Si Bingham (Machu Picchu Viajes )  estaba de acuerdo, Yale tendría lo que en realidad sería un monopolio para excavar y exportar el pasado indígena del Perú trip  durante diez a veinte años. La oferta causó nerviosismo en Yale. La cláusula de exclusividad le daba un aura comercial al acuerdo, como si Leguía estuviera dando en concesión las antigüedades del país de la misma forma como ya lo había hecho con sus intereses mineros. En el Perú podría dar la impresión de que Estados Unidos estaba llevando a cabo un colonialismo tan solo levemente disfrazado; en Estados Unidos podría creerse que Hiram estaba activamente impidiendo que otras instituciones de buena reputación exploraran en el Perú, lo cual no era muy bueno para la ciencia . Leguía se impuso al asegurarle a Bingham que era la única forma de que los derechos de Yale fueran respetados. Mientras Leguía esperaba que el Congreso del Perú Viaje retomara sus sesiones, Bingham(Machu Picchu Viajes ) y su expedición podrían empezar a trabajar en el entendido de que la mitad de los tesoros de Machu Picchu  Camino Inca iría a Yale al final de la temporada y la otra mitad se quedaría en el Perú Trip . Bingham  (Viajes Machu Picchu )  podría haber pensado que no había razón para preocuparse, ya que la política peruana era aristocrática y no democrática, de manera que la palabra de Leguía era la ley. Despejado el camino, Bingham (Viajes Machu Picchu )  terminó de organizar la .Expedición peruana de 1912 bajo los auspicios de la Universidad de Yale y la National Geographic Society». Con veinticinco mil dólares bastante más de medio millón en dinero actual convocó a un nuevo equipo para excavar en Machu Picchu Viajey confirmar el descubrimiento más controvertido del año previo: los «huesos glaciales». La National Geographic anunció la expedición en el preciso momento en que el entusiasmo estadounidense y europeo por la exploración llegaba a su gran apogeo de la preguerra. En marzo, el noruego Roald Amundsen anunció que había llegado al Polo Sur antes que el inglés Robert Falcon Scott, y el mundo estaba en vilo mientras esperaba enterarse de lo que le había pasado a Scott. Cuando Bingham (Viajes Machu Picchu ) partió el 16 de mayo, el New York Times declaró que para el final del verano «más de cien expediciones (Machu Picchu Viajes )  dignas de atención de todos los centros de investigación importantes de Estados Unidos y Europa» estarían explorando, excavando y cazando en Sudamérica, el Ártico, el Congo y Egipto. Visto en retrospectiva, el subtexto racial inherente a la celebración del Times era incómodamente obvio: el periódico declaró que jóvenes y viriles hombres de Harvard y Columbia estarían trabajando para «borrar todos los espacios negros y oscuros del mapa. Se elogió de manera especial a Yale, sin embargo: «Los ojos de todo el mundo científico están, quizá, más dirigidos a este campo en especial que a ningún otro en el mundo, ya que es en el Perú donde se espera que sean revelados algunos de los misterios en torno a la ascendencia del hombre. Fue en tales tonos celestiales que Hiram Bingham (Viajes Machu Picchu )  se imaginó su regreso a Machu Picchu Camino Inca . Pero, tal como le hizo recordar Gilbert Grosvenor, Hiram tenía una responsabilidad más terrena con sus financiadores en New Haven: «todos esperamos que puedas excavar y traer de vuelta un gran cargamento de antigüedades para tu museo en Yale. (Viajes Machu Picchu ) .

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